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Del Barrio de Rancho Nuevo al de Los Reyes; en Tepoztlán las fiestas no paran

En estos días de fiesta no puede pasar desapercibido que Tepoztlán es un pueblo inundado durante todo el año de festividades y celebraciones. De acuerdo con el libro “Tepoztlán que viva la fiesta” de Eugenia Echeverria, se tienen registradas 52 fiestas tradicionales al año, en promedio unas 4 fiestas al mes (no hay un solo mes sin ritual con cohetes y comida), es por eso que se dice que Tepoztlán es uno de los pocos pueblos que conservan un nutrido y múltiple calendario de fiestas populares.

Trompetas de banda de Tepoztlán en la fiesta patronal.

Trompetas de banda de Tepoztlán en la fiesta patronal.

En Tepoztlán la preparación de las fiestas anuales del barrio es la tarea más importante de los mayordomos. Pertenecer a un barrio es un sello de identidad, el orgullo del barrio natal se presenta de diversas maneras, las mejores fiestas, el mejor castillo etc. Cuentan que el barrio de San Sebastián fue el primero en introducir la pirotecnia del castillo y las bandas tocando en el atrio de la iglesia, después siguieron con la tradición los demás barrios compitiendo y mejorándose unos a otros cada año.

Altar de la Iglesia de San Andrés.

Jamás una fiesta es igual a la siguiente: cazuelas de arroz, mole, ponches y cubas, castillos, cohetes y procesiones son parte del complejo calendario de fiestas, desde los primeros días de enero hasta el último día de diciembre. Decían los abuelos que según sea la calidad de la fiesta, el santito homenajeado mandara lluvia, bienestar y paz. Si no hay una buena fiesta habrá calamidades, derrumbes, deslaves, granizadas, agua mala, plagas en los sembradíos y sequia, pero si hay paz es porque el santo queda satisfecho. Entonces el gasto, las cifras espectaculares en los preparativos, el esfuerzo humano, las largas horas de trabajo colectivo valieron la pena.

Altar de la iglesia de San Andrés

Altar de la iglesia de San Andrés

Las fiestas populares resumen y asumen formas de organización comunitaria y mecanismos de resistencia cultural, algunas son tan viejas que ni la hambruna por las guerras de independencia y de revolución, ni el acoso e invasión extranjera del territorio pudieron minarlas. En la fiesta popular se crean y se recrean las danzas tradicionales, la música de viento, corridos, comida, artesanías, arreglos florales, juegos pirotécnicos etc. La fiesta es el momento para compartir, para consolidar valores, lazos de amistad, parentesco y compadrazgo. Todo esto es parte de la cotidianeidad festiva de los tepoztecos. Las fiestas son los espacios en los que se plasma el sentir y los latidos de la colectividad tepozteca.

Por eso, nos vemos -después de la cena- en la fiesta para recibir el año en el Barrio de Rancho Nuevo. Y a partir de enero la fiesta del Barrio de los Reyes, del Barrio de San Sebastián, la Candelaria, etc. etc. etc…. felices fiestas y feliz año.



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