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El Carnaval 2016 de Tepoztlán. Crónica de una festividad.

Del brinco de los niños al brinco de los cenicientos. El carnaval de Tepoztlán da inicio el sábado anterior al miércoles de ceniza, a partir de ese día comienza el recorrido por uno de los carnavales más tradicionales del estado de Morelos.

Carnaval de Tepoztlán

Carnaval de Tepoztlán. Brinco del chinelo 2016. Foto C. Cuellar

Planeta Tepoztlán / C. Cuellar

Es sábado y los puestos de comida y cerveza, ya se establecieron, también los juegos mecánicos alrededor de la plaza cívica en donde se llevará a cabo la tradicional Danza de Chinelo de Tepoztlán. Desde temprana hora la gente comienza a caminar por el zócalo para tomar un lugar alrededor de la plaza, y ver cómodamente el carnaval que comienza a las 4 pm. con el tradicional brinco de los niños, (el sábado es el día reservado para que los infantes del pueblo brinquen en la plaza).

Feria Carnaval de Tepoztlán. Foto: Adelfa Zorrilla

Feria Carnaval de Tepoztlán. Foto: Adelfa Zorrilla

Antes de que comience el brinco del chinelo muchos dan la vuelta por el lugar, visitando los puestos que cubren avenida 5 de mayo -en medio de un mar de gente- , son puestos en su mayoría de alimentos, ropa importada y muy pocos recuerdos del carnaval, son pocas las artesanías o mercancías que aludan a esta gran fiesta. La gente fluye ocupando las calles en ambas direcciones. El estruendo de la música estridente al ritmo de cumbia, música de banda o electrónica, se mezcla en el andar a veces rítmico de los viandantes de estas calles, cuya vendimia culmina hasta la iglesia de San Miguel, pero el flujo de gente continua hasta la terminal de autobuses Ometochtli (que por cierto subió las tarifas de su pasaje en estas festivas fechas).

Carnaval Tepoz. Feria

Feria del Carnaval Tepoztzlán 2016 en la plaza del kiosko municipal. Foto: Adelfa Zorrilla

En el centro del pueblo la gente recorre los juegos mecánicos de la feria, son las atracciones que parecen haber visitado Tepoztlán todos los carnavales, y a las que la mayoría de los que vivimos en Tepoztlán nos hemos subido alguna vez y conocemos casi de memoria las sensaciones que provocan; juegos que en su mayoría dan vueltas aceleradamente, algunos con condiciones de seguridad mínimas, otros un poco más seguros, pero todos iluminados y haciendo ruidos y rechinidos propios de una maquina que lleva años trabajando.

Alcohol en vía pública. Tepoz

Del lado poniente se encuentra la vendimia de alcohol concentrada en un solo lugar: “el chelodromo” como lo llaman ahora, un lugar donde se concentra el alcohol (cerveza en su mayoría) y donde también se concentran buen número de jóvenes, que celebran la llegada del carnaval al ritmo de música que nada tiene que ver con los sones tradicionales del pueblo, pero que los divierte y los hace bailar durante buena parte del día, al ritmo de música electrónica, música de banda y cerveza fría servida en vasos gigantes encerados, que anuncian las marcas del alcohol que contienen, y que una vez que hayan cumplido su efímera función, contaminaran las calles del pueblo, eso sí, permanentemente. El chelodromo al concentrar en un solo lugar la venta de bebida y a sus consumidores, ha sido en buena medida un mitigante de una violencia descontrolada y una contaminación del carnaval, haciendo en parte que el carnaval conserve hasta cierta medida un ambiente de jolgorio más familiar.

Carrusel de Ponis

Carrusel de Ponis

Ya afuera del famoso chelodromo encontramos con tristeza un carrusel de caballitos “poni” vivos, que trabajan todo el santo día llevando a cuestas pequeños niños que emocionados los montan, estos caballos pequeños no reciben descanso aparente y son obligados a trabajar doce horas continuas a ritmo de sol, estrés, música a todo volumen y soportando una estructura metálica que los sujeta al carrusel en un sinfín de vueltas y vueltas que parece nunca parar.

Mientras tanto alrededor del zócalo se extienden: los juegos de azar, los dardos que revientan globos, las canicas, los rifles de municiones y demás atracciones que motivan la destreza a cambio de un premio de peluche o de yeso por la cantidad de 10 o 20 pesos, las parejas jóvenes se divierten en estos juegos mientras empieza el brinco.

Chinelo. Carnaval de Tepoztlán 2016. Foto C. Cuellar

Chinelo. Carnaval de Tepoztlán 2016. Foto C. Cuellar

Son las cuatro de la tarde y a lo lejos se escucha el sonar de los cohetones que anuncian a las comparsas de los barrios haciendo su arribo al centro del pueblo, con los característicos sones tradicionales del chinelo, el cuerpo siente la música, y algo llama a quererse mover al ritmo de la tambora y los metales que acompañan el brinco. La música mueve a la gente y la impulsa a acercarse a ver el inicio del brinco del chinelo, protagonizado este día por los niños, que alegres brincan con sus disfraces alrededor de la fuente de la plaza, contagiando a propios y a extraños a sacudir el cuerpo al ritmo de las comparsas. El carnaval ha comenzado y a lo largo de los siguientes días en Tepoztlán se bailara al ritmo de los sones tradicionales del chinelo.

Es domingo y amanece en Tepoztlán, algo en el ambiente anuncia la fiesta, la gente se alista para salir en la tarde a brincar con sus elegantes trajes de chinelo, ya desde temprano se preparan las indumentarias. Desde las iglesias de los barrios se escuchan cohetones que llaman a reunirse desde las tres de la tarde en torno a la banda de música. Este año los barrios de Santa Cruz y Santo Domingo presentan mojigangas de un cacomixtle y un sapo gigantes, que encabezan la procesión de sus respectivas comparsas hacia el centro de Tepoztlán, seguidas por los chinelos que brincan en el trayecto por las calles.

Carnaval Tepoz. Salida emergencia

En el camino, las comparsa chocan con la inevitable oleada de turistas que abarrotan las principales calles del pueblo, algunos puestos de comida obstruyen el libre flujo de la comparsa, y esta tiene roses inevitables con los puesteros que se ven obligados a mover las mesas que estorban el tránsito de la gente por la calle de 5 de mayo. Una vez en la explanada del mercado entran los chinelos y les es cerrado el paso a las comparsas que no pueden ingresar (a pesar de ser los organizadores de esta festividad).

Turistas en carnaval. Foto: Adelfa Zorrilla

Turistas en carnaval. Foto: Adelfa Zorrilla

En el interior de la plaza un diputado y la secretaria de turismo del Estado de Morelos se toman fotos libremente con los chinelos mientras al resto del pueblo se le impide la entrada y se queda afuera solo mirando. Comienzan empujones y la histeria no se hace esperar, se forma un cuello de botella pues se mantiene cerrada al flujo de gente en una de las cuatro principales entradas a la plaza pública, la gente pretende entrar pero los policías no lo permiten, la situación invita a pensar que esto puede ocasionar un accidente. La gente presiona y los policías aguantan, la secretaria de cultura invita a guardar la calma, la gente aguanta momentáneamente, pero los gritos y los enojos no se hacen esperar, de pronto la valla policiaca sede y la gente como respirando, descansada de los apretujones logra entrar a la plaza pública, el accidente no sucede. Las aguas del río vuelven a tomar su cauce.

El diputado y la secretaria de turismo salen apresurados por el otro extremo de la plaza rodeados de sus escoltas. Después de este incidente las trompetas anuncian el inicio del brinco, la gente grita y brinca emocionada, la tambora repiquetea y el brinco comienza, éxtasis de brincar en trance hasta las 9 de la noche.

El lunes y el martes de carnaval otro ambiente se respira en Tepoztlán, en estos días se lleva a cabo un carnaval mas intimo, los ríos de gente (debidos al turismo) que permanecieron el fin de semana parecen disolverse y la gente del pueblo hace suya esta celebración, se siente un ambiente más de pueblo, más familiar, se camina con un poco mas de seguridad en las calles, los asaltos disminuyen y los jóvenes hacen suyos los puestos y las atracciones mecánicas de la feria, las parejas caminan por los puestos comprando algunas chucherías y en la plaza se puede brincar con más libertad pues no hay tanta gente, son días tranquilos y el ambiente es amigable, los barrios que tienen comparsa ondean fuertemente las banderas al ritmo de los sones, chinelos y gente bailan en un ambiente más cordial, lunes y martes recuerdan a la gente “los carnavales de antes” donde el pueblo festejaba y los tepoztecos eran los principales artífices de su propio carnaval. Los comerciantes se quejan de pocas ventas pero la gente celebra tener un carnaval más tranquilo y familiar.

Llega el miércoles de ceniza y desde temprana hora de la mañana los chinelos comienzan a brincar en la plaza pública al ritmo de los sones, esta vez las bandas de música tocan al unisonó y las banderas de cada barrio ondean todas juntas sin distinción, las comparsas dan vueltas a la plaza en un ambiente de júbilo y tristeza pues es el preámbulo del fin, las comparsas se marchan a sus respectivos barrios, y como no queriendo terminar la celebración comienzan brincar los famosos cenicientos (que con el pretexto de despedirse del carnaval los comerciantes del mercado organizan y dan continuidad al brinco otras tres horas). En la escena se puede ver viejos, jóvenes señores y niños, disfrazados y no disfrazados en el frenesí del último brinco del chinelo, la alegría de la música parece invitar a todos a bailar en una plaza casi totalmente despejada, ocupada únicamente por danzantes y músicos que celebran con nostalgia el fin de un carnaval mas en el pueblo de Tepoztlán.

Ha llegado el fin de esta celebración, entre el jubilo y el gusto por brincar se han vivido una buena cantidad de anécdotas, algunas buenas, otras malas, el carnaval a traído un poco de todo pero el gusto por brincar los sones se realizó y la gente disfrutó del brincar a ritmo de la música. El chinelo y los sones fueron el centro del carnaval y el gusto y goce de vivir esta celebración se llevaron a cabo como cada año, ya esperaremos con ansia el siguiente carnaval deseando que traiga menores incidentes, mejor organización, y brinde un mayor gusto a la gente que con ansias lo esperara y seguramente lo volverá a gozar.



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