Categorías

La Cueva de Chimalacatepec en San Juan Tlacotenco.

Forma parte del Sistema Cavernario Tlacotenco, uno de los sistemas volcánicos subterráneos más grandes de América continental.

Ofrenda al tiempo cueva de Chimalacatepec, San Juan Tlacotenco.

Ofrenda al tiempo cueva de Chimalacatepec, San Juan Tlacotenco.

Planeta Tepoztlán / Carlos Cuellar / 14 de Abril de 2016

Recuerdo que hace unos años -en 1993- sonó el teléfono de la casa, buscaban a mi padre dos estudiantes de secundaria que junto con espeleólogos de la UNAM mencionaban haber hecho un descubrimiento único en una cueva de san Juan Tlacotenco, y pedían una opinión sobre lo que había que hacer con tal hallazgo.

La discusión al respecto se dividía en dos propuestas: una decía que la ofrenda habiendo permanecido quizá más de 500 años debía quedarse en ese lugar (como estaba) y la otra propuesta decía que era importante notificar al Instituto de Antropología para evitar saqueos. Al final se notifico al INAH del hallazgo, y así fue como salió a la luz uno de los descubrimientos arqueológicos recientes más completos del escenario ritual antiguo de Tepoztlán.

La cueva de Chimalacatepec (que se encuentra al noreste de San Juan Tlacotenco) pertenece al Sistema Cavernario Tlacotenco, (uno de los sistemas volcánicos subterráneos más grandes de América continental); esta cueva mide 1400 metros de longitud y 201 metros de profundidad, se compone de tres cuevas interconectadas: la cueva localizada en la parte superior es la llamada Tatamasquio; le sigue inmediatamente a la derecha Chimalacatepec y la entrada de más abajo es la llamada Ixtlaxiatla.

Las cámaras que componen esta caverna, parecen cañones interminables que conducen al centro de la tierra a través del ambiente fresco que brindan sus inmensas paredes de piedra, el constante goteo del agua que se filtra todo el año en su interior es el único sonido que de pronto perturba el silencio que domina el ambiente, el viento que circula en su interior parece nunca cesar.

Cueva de Chimalacatepec, San Juan Tlacotenco. El hallazgo arqueológico encontrado en esa caverna fue una ofrenda que se había conservado intacta en su contexto original, al parecer fue realizada en la última época prehispánica, aunque también es posible que proceda de las primeras décadas de la colonia, cuando estas costumbres se mantuvieron vivas (quizá en esa época aumento el uso ritual de las cuevas que se convirtieron en refugios para los participantes de la perseguida religión indígena). Los lugares sagrados para estos ritos eran las cuevas y los parajes más escondidos de los cerros.

Se consideraba que las cuevas eran el acceso a las entrañas o el útero de la tierra, cavernas y cerros eran la entrada al Tlalocan; reino subterráneo sumergido en agua y repleto de chalchihuites (piedras preciosas). Según Broda y Maldonado la ofrenda encontrada en Chimlacatepec tenía una conexión con elementos del tiempo y el clima: “en las entrañas del cerro se llevaron a cabo ceremonias de petición de lluvias, recolectando en cajetes las filtraciones de agua virgen que goteaba en el interior de la caverna. Parecen haber sido ritos mágicos para atraer la lluvia quemando copal con yauhtli en los bellos sahumadores de mango de serpiente como se usaban en el templo mayor para demandar la lluvia”.

No se sabe si lo encontrado en la cueva corresponde a un rito comunitario o más bien si participaron en el sacerdotes, quizá una especie de “graniceros” que se adentraron al interior del cerro para actuar como encargados del buen tiempo para la comunidad. Pero no hay duda de que estos ritos pertenecían al culto al agua, la tierra y la fertilidad, elementos que formaban el núcleo más antiguo de la religión mesoamericana.

Actualmente parte de este hallazgo arqueológico puede apreciarse en el museo comunitario de San Juan Tlacotenco (en la ayudantía municipal de dicho pueblo) así como en el museo de sitio del ex convento de Tepoztlán.

cuevas tepoztlán

Sólo para expertos

“Para visitar la Cueva de Chimalacatepec, que se cree es la cueva volcánica de mayor profundidad de América, hay que caminar unos diez o 15 minutos desde San Juan Tlacontenco hasta llegar a un sótano en medio de un bosque de encinos. Una vez allí se realiza un descenso de 15 metros con cuerda y se efectúa una caminata a través de un túnel que mide decenas de metros de largo, hasta una zona donde se encontraron vestigios arqueológicos. Una de las secciones más espectaculares de la Cueva de Chimalacatepec es la denominada Iztaxiatla.”

 

 

 



http://www.gilmonzonconsultores.com/