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El mausoleo a los tepoztecos muertos por los plateados

El mausoleo a los tepoztecos muertos por los plateados un complemento de la historia tepozteca.

Monumento a los tepoztecos muertos por los plateados. Foto C. Cuellar

Mausoleo a los tepoztecos muertos por los plateados. Foto C. Cuellar

Planeta Tepoztlán / Carlos Cuellar

En el kilometro 16 de la carretera federal Cuernavaca-Tepoztlan, en el paraje llamado Huachinantitla, encontramos entre árboles y maleza lo que fue un importante monumento o mausoleo que nos cuenta parte de la historia de Tepoztlán.

Este monumento que se encuentra  en el olvido, representa un episodio único de la historia del pueblo. Corría el año 1862 en un 22 de febrero, cuando las campanas del pueblo de Tepoztlán repiquetearon insistentemente urgiendo a la población a reunirse, pues un evento importante acontecía en el municipio.

calle de tepoztlan a finales de 1800 foto fototeca tepoztlan en el tiempo

Calle de Tepoztlán a finales de 1800.

En la entrada del pueblo resplandecía el sol de las primeras horas de la mañana más fuerte que de costumbre, pues se reflejaba fuertemente en lo que parecía ser un gran espejo de plata, era la famosa banda de los plateados que se disponía a entrar a Tepoztlán, y eran anunciados por el resplandor de sus uniformes y el rugir de sus carabinas y rifles con los que pretendían tomar el pueblo por asalto.

Zarco, jefe de los plateados

Zarco, jefe de los plateados

Pero, ¿quiénes eran estos forajidos? Ignacio M. Altamirano intenta dar una pintura fiel de las actividades de estos famosos y elegantes bandidos denominados “Plateados”, llamados así a causa de los adornos de plata que materialmente cubrían sus vestiduras y sillas de montar: “Acostumbraban imponer fuertes contribuciones a las haciendas y los pueblos y establecían por su cuenta peajes en los caminos”. A pesar de tener fama de ser feroces ladrones y asalta caminos, algunos historiadores los describen como bondadosos con la población al repartir parte de sus botines con los más necesitados.

Diversos fueron los personajes que comandaron esta famosa banda, entre ellos se encontraba Salomé Plasencia que operaba por el rumbo de Yautepec de donde era oriundo; pero también operaba por los rumbos de Atlihuayán, en las cercanías de Cuautla y en el “Distrito de Cuernavaca”. Otro famoso bandido que “trabajo en esta labor” antes que Plasencia fue “El Zarco” quien fuera inmortalizado por la novela de Altamirano que lleva el mismo nombre. Algunos historiadores aseguran que en esta banda que se extendió por el estado de Morelos, también llegaron a participar al mando algunos elementos oriundos de Tepoztlán.

Ese 22 de Febrero, luego que las campanas de la iglesia empezaron a repicar, el pueblo despertó y corrió a ver qué ocurría, y al percatarse que eran Los Plateados comandados por el famoso Zarco, quien se disponían tomar el pueblo, los habitantes opusieron resistencia, contestando al tiroteo con escasas armas y algunos palos y machetes, obligando a los forajidos a replegarse por la subida que lleva a la Iglesia de San Sebastián, y que posteriormente fuera llamada calle 22 de febrero en honor a este suceso. Con esta feroz resistencia, los Plateados fueron sacados del pueblo por el camino que va a San Andrés de la Cal, muriendo en este combate 21 tepoztecos y un número desconocido de plateados.

José Guadalupe Rojas.

En 1863 por iniciativa del que fuera el primer profesor del pueblo y defensor de la cultura tepozteca: Don José Guadalupe Rojas, se levantó un monumento en memoria de los tepoztecos caídos en defensa del pueblo, este es el monumento que hasta nuestros días se encuentra en la entrada de la colonia Huachinantitla.

A pesar de haber participado en la defensa de Puebla (a lado de las fuerzas liberales) en contra de las tropas francesas, a los Plateados se les persiguió con tenacidad hasta destruirlos, y se les trató con todo el rigor de la ley, se les fusilaba previa identificación, o desde luego, al ser aprehendidos en “delito infraganti” acusándolos de bandolerismo y salteadores de caminos además de robo y otras agravantes.

El monumento o mausoleo a los tepoztecos muertos por los plateados describe parte de la historia de Tepoztlán, pero también es parte de la historia convulsa de México en sus primeros años independiente. La preservación y conservación de este monumento -único en su tipo- es fundamental para preservar las raíces y cultura del pueblo de Tepoztlán y del país.

 



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