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El museo del ferrocarril en San Juan Tlacotenco, Tepoztlán

El museo del ferrocarril en San Juan Tlacotenco un recorrido por el pasado histórico de Tepoztlán.

Estación El Parque, San Juan Tlacotenco, Tepoztlán. Foto: Adelfa Zorrilla

Estación El Parque, San Juan Tlacotenco, Tepoztlán. Foto: Adelfa Zorrilla

Carlos Cuellar / Planeta Tepoztlan / 2 de marzo de 2016

Por el camino de grava que pasa cerca del cerro de la luz alguna vez paso un ferrocarril que fue la única vía de comunicación que conecto a la ciudad de México con Tepoztlán y ayudo a circular todos los productos que producía el pueblo.

En ese camino encontramos a “El Parque” la estructura de lo que alguna vez fue la antigua estación del tren que hacía escala en San Juan Tlacotenco. En la fachada de la estación vemos dos rieles que aún se conservan sobre lo que fue la vía, una pesadísima rueda de tren de acero ya oxidada, y en lo que fue la antigua estación, una pequeña tienda que distribuye enseres y alimentos a los pobladores de la zona, a un costado de la tienda hay un letrero que dice: “Estación el Parque” junto a una pequeña puerta que conduce a lo que es un modesto museo cuya fachada ha sido víctima del grafitti.

Don Héctor en la estación El Parque, San Juan Tlacotenco. Foto: C. Cuellar

Don Héctor en la estación El Parque, San Juan Tlacotenco. Foto: C. Cuellar

 

Al llegar al lugar pregunto si hay alguien que atienda el museo y aparece don Héctor Figueroa, quien con un tono amable nos invita a pasar al recinto de lo que alguna vez fue el transporte que cruzo el país de rincón a rincón. Don Héctor un hombre de 67 años, menciona haber trabajado en diversas estaciones del ferrocarril una buena parte de su vida, y haber dedicado 16 años de ese trabajo a la estación del parque en San Juan Tlacotenco. Ahí como único encargado trabajó en todo lo relacionado con el tren que cruzaba el pueblo, teniendo una serie de experiencias diversas en su trabajo, con base a estas vivencias decidió edificar este modesto museo.

Entramos al museo -que alguna vez fue un vagón de tren- y Don Héctor cuenta que el ferrocarril pasaba por ahí cargado de mineral de Taxco, azúcar de Zacatepec y demás cargamento proveniente de Guerrero y Morelos para abastecer la capital y otras zonas de la republica.

Nos comenta que para laborar en esta estación tuvo que tomar capacitación en contabilidad, pues ahí se tenían que hacer las cuentas y los balances de todo lo que se cargaba y se pagaba por ser transportado, menciona que en aquella época era muy económico transportar: fletes, fruta, animales o algún otro enser almacenado en los vagones con capacidad de carga de 80 toneladas.

Don Héctor prosigue con el recorrido de la memoria, mencionando que el tren fue producto de la revolución industrial y que a México llego en 1873, siendo inaugurado por Lerdo de Tejada, para después extenderse a lo largo y ancho de la republica con Porfirio Díaz. Vemos en las paredes del vagón de madera, fotos, recortes, herramientas, todas relacionadas con la vida que tuvo don Héctor como ferrocarrilero y algunos poemas que nos dice ha escrito, además de algunos trofeos y recuerdos de triunfos con su equipo de futbol.

Mientras avanzamos por el modesto museo llaman la atención fotos de don Héctor con Chavela Vargas. Nuestro guía nos cuenta que la singular cantante gustaba de ir a tomar tequila sentada en la entrada del pequeño museo y platicar con los que ahí se reunían a degustar una fría cerveza o un tequilita “pa olvidar las penas”.

estación El parque AZT 7

El recorrido sigue y vemos una maquia de clave Morse y al preguntar a don Héctor sobre ella nos comenta que el despachador estaba entrenado para utilizar la clave Morse y sincronizar los trenes que llegaban de San Pedro de los Pinos con rumbo a Cuernavaca y los que subían para la Ciudad de México. Tenía que ser muy preciso para evitar un accidente. Nos comenta también que él era el único trabajador en esa estación por lo tanto tenía que vender boletos, documentar, sincronizar los trenes, hacer balances y hacer toda la amplia contabilidad.

En el piso vemos conexiones de riel para desviar a las maquinas, zapatas, frenos de rueda, barretas de uña y demás herramientas útiles para dar mantenimiento a tan pesados aparatos y a las vías.

estación El parque AZT 2

También vemos fotos de la época de la revolución, y de momentos históricos claves en los que el ferrocarril jugó un papel fundamental en la historia y construcción de la nación Mexicana a través de las luchas sociales y del impulso a la economía del país.
estación El parque AZT 3

El 27 de julio de 1997 circulo el último tren, el sistema comenzó a ser dado de baja desde el sexenio de Salinas de Gortari y su desaparición fue concretada por Ernesto Zedillo. Don Héctor narra con indignación que en esa época se liquidaron con 200 mil pesos a muchos de los que laboraron en Ferrocarriles. Entre liquidados y jubilados hubo cerca de 130mil trabajadores. Nuestro guía menciona con impotencia que de repente un día llegaron a san Juan Tlacotenco cientos de trabajadores cargados con sopletes, trascabos y tráileres y en treinta minutos borraron todo lo que marco una época histórica en Tepoztlán y en el país.

Don Héctor nos despide cantando una canción que tiene que ver con el ferrocarril que perteneció a una época distinta del país, y que desapareció por su poco mantenimiento y operatividad, pero también por la falta de inversión para crear una red saludable de vías de tren que en la actualidad podrían desahogar gran parte del problema de transporte y vialidad que sufre el país… Nos retiramos del lugar con la canción que cantó don Héctor y que resuena en mi mente mientras me alejo: “Maquina 501 la que corrió por sonora… el que no suspira llora…”

 

 



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